Hola, os damos la bienvenida a las fiestas de Tubilla.
Esperamos que encontréis momentos de vuestro agrado con las diversas
actividades que hemos organizado. Durante esta semana van a desfilar por esta
plaza actores, músicos, magos, dulzaineros, payasos, trovadores, marionetas,
castillos hinchables... Todos ellos vendrán cargados de ilusión para que
estos días supongan un agradable paréntesis en vuestra vida, tanto si estáis
de vacaciones como si el trabajo os mantiene ocupados.
Puestos a pensar qué otras personas han cruzado esta misma plaza a lo
largo de los años nos hemos encontrado con los más variopintos personajes.
Preguntad un poquito a la gente del lugar y os dirán cómo los quincalleros
se acercaban a Tubilla con un amplio surtido de objetos de loza, lata o latón,
hilos, telas, etc.. Venían también
los componedores. Aparcaban su carro y su familia numerosa en las eras.
Durante unos días remachaban, recomponían o deshauciaban ollas, barreños o
cazuelas.
Venían también los pobres de solemnidad que tras pernoctar en cada
una de las casas del pueblo y compartir lo poco o mucho que había: unas
patatas, un poco de sopa o simplemente un mendrugo, partían con el hatillo
semivacío hacia otro lugar.
Y quién no ha oído hablar de la llegada del afilador dispuesto a
devolver a cuchillos o tijeras su verdadero esplendor. Todo listo para la
matanza, el esquileo, la costura o la cocina. Estos artistas de la rueda
alegraban las calles con su peculiar DO, RE, MI, FA, SOL.
De Poza nos traían la sal en carros, de un poquito más allá,
Segovia, y en especial de Cantalejo venían los trilleros para realizar el laborioso trabajo de reparar trillos y demás
aperos de la era. De Valencia venían con las naranjas propias de una sola época
del año. De Extremadura, hace ya casi 50 años, se acercaba Alejandro,
con su carro tirado por un mulo, para traer las preciadas especias para
la matanza y ya de paso cargaba con cántaros, botijos, ollas y cazuelas con
la seguridad de que lo que no vendía en un año lo vendería al siguiente.
Y nos contaron que venía el vinatero con sus pellejos bien llenos. Así
se reponía el líquido en los garrafones, que cada cual guardaba en el más
fresquito rincón de la casa, con la esperanza de que diera
calor en las frías labores del invierno y refrescase en las pesadas
tareas del verano.
Podríamos seguir hablando del aceitero, o los canteros de Terradillos,
Sedano o Zamanzas. Los que venían a pescar o a cazar. El pellejero o el
lanero. Los músicos de Orbaneja, de Bezana o de Poza. El que traía la
gramola en las bodas. El fotógrafo que inmortalizó en blanco y negro a tanto
antepasado presente aún en muchas paredes de nuestras casas.
Aquellos que de lejos venían a extraer las virtudes del espliego. Con
sus destiladores improvisaban un laboratorio junto a la Toba. Alquilaban
burros y recorrían el monte que a finales de verano ofrecía perfumada
cosecha para que luego se lo pudiéramos volver a comprar llamado ya
“Lavanda inglesa de Gal”.
Conocieron en esta plaza al ciego que cantaba aquello de:
“Defiende
campurrianuca
el terreno y las praderas
el ganado y las mozucas”
Algunos dicen que hasta la Virgen pasó por Tubilla el día que una
familia descansaba a la sombra de su coche aparcado junto a la Toba. Un camión
al que le fallaron los frenos les embistió lanzándoles ladera abajo. Al ver
que sólo habían sufrido rasguños y magulladuras pensaron que debió mediar
ayuda divina. En agradecimiento regalaron al pueblo la imagen de la Virgen del
Carmen que aún se conserva en la iglesia.
Y para terminar a los niños y niñas que me escuchan les diré que
mucha gente sabe historias de las visitas del “sacamantecas”.Si son
valientes que pregunten y se las contarán. Es probable que alguna noche, a la
luz de la luna vean una sombra sospechosa. ¡Que tengan cuidado!.
Dejemos para otro año esta lista incompleta; con lo
que nos sigan contando la terminaremos. Sólo queda desearos que disfrutéis
con la riqueza y la diversidad que continúan aportando las personas que aún
cruzan esta plaza.
Tubilla del Agua en fiestas del
viernes 9 al sábado 18 de agosto de 2001.