La dificultad de los accesos naturales y el abandono y virtual desaparición
de los antiguos caminos rurales, hace muy compli-cado llegar al monumento. Desde
tubilla del Agua podremos acceder a él a pie, siguiendo el arroyo del manantial
de Valdemuriel que discurre paralelo al desaparecido camino de tubilla a Sedano.
Llegados a la fuente debere-mos penetrar en la mancha de árboles que se
extiende al norte, topando a 250 metros con la tumba muy emboscada en la
espesura del pinar aunque más bien en uno de sus bordes.
RITUAL,
AJUARES Y DATOS SOBRE CRONOLOGÍA
Desafortunadamente, Valdemuriel, pese a lo complicado de sus accesos, no
ha escapado al sistemático saqueo que han padecido la casi totalidad de los dólmenes
de La Lora. Por ello, el interior de la cámara estaba totalmente revuelto y
apenas se pudieron recuperar unas docenas de huesos humanos muy fragmentados
como prueba fehaciente de que el monumento fue lugar de inhumación colectiva.
Del mismo modo, muy pocos fueron los elementos de ajuar hallados “in situ”,
como no sea alguna cuenta de collar discoidal de pizarra, una magnífica hacha
pulimentada de ofita (yacía junto a la base de uno de los ortostatos camerales
) y un par de microlitos geométricos, incrustados en la arcilla rojiza natural
que tapizaba la base de la cámara. El resto del material fue recogido en las
zonas removidas, sobre todo de la cámara y del extremo interno del corredor. Al
margen de los típicos útiles laminares de silex (microlitos y hojas) hay que
destacar la presencia del más completo ajuar cerámico de los megalitos de La
Lora, con fragmentos de vasijas en forma globular decoradas a base de cordones
aplicados con impresiones de circulitos, con escudillas hemisféricas lisas de
excelente acabado, etc., todas ellas hechas a mano. Por último en Valdemuriel
se halló parte de una espátula sobre tibia de ovicá-prido, concretamente
paralelas incisas.
Una fecha C-14 obtenida a partir del análisis de restos de madera
carbonizada hallados bajo el túmulo sitúa el inicio de la construcción de la
tumba en la primera mitad del IV Milenio (3720+110 a C.), esto es, unas
centurias antes que la de los grandes sepulcros de corredor es esta comarca de
Sedano.
Estas
notas han sido tomadas del libro DÓLMENES DE LA LORA, escrito por varios
autores y publicado por la Junta de Castilla y León.